No hay respuestas fáciles para la cobertura de atención médica universal
Por Christopher Ryan
Los seguros de salud -protección contra los costos médicos de las enfermedades o lesiones- existen a partir del surgimiento de la medicina moderna, hace aproximadamente unos cien años. Antes de eso, las personas salían adelante por sus medios o no lo hacían. No había salas de emergencia, unidades de tratamiento intensivo, radiografías, resonancias magnéticas ni incluso los análisis de sangre que forman parte del estándar de atención de hoy.
Por eso, cuando se trata de seguros de salud y de tomar decisiones importantes sobre cómo proteger a todos mediante una cobertura de atención médica universal, ningún país en el mundo ha tenido mucho tiempo para encontrar las respuestas. Lo que es más, las respuestas han variado de país en país. En Estados Unidos, las actitudes únicas en lo referente a la atención a la salud pueden convertirse en el principal obstáculo hacia un sistema de atención médica universal exitoso de cualquier tipo.
La atención médica universal puede adoptar diversas formas, pero todo país desarrollado en el mundo –excepto los Estados Unidos– la tiene. ¿Por qué este país se opone?
La historia comienza en la Primera Guerra Mundial. Antes de la misma, Estados Unidos estaba al borde de adoptar un sistema de atención médica universal basándose en el sistema alemán. Cuando Alemania se convirtió en un enemigo, la idea de adoptar cualquier cosa proveniente de ese país fue considerada antipatriótica.
Luego vino la Segunda Guerra Mundial. Para ayudar a financiar el esfuerzo de la guerra, el gobierno ordenó congelar los salarios. Para mantener a los trabajadores activos, los empleadores tuvieron que encontrar otra manera de compensarlos, y llegaron a la idea de ofrecer la cobertura de atención médica como un beneficio.
En el auge de los negocios que siguió a la guerra, los empleadores tuvieron que trabajar más duro aún para mantener a los empleados, de modo que los beneficios del seguro de salud prácticamente pasaron a ser una parte habitual de la compensación de los trabajadores. El seguro de salud financiado por los empleadores se convirtió en el sistema aceptado en este país.
No fue hasta 1993, durante la primera administración de Clinton, que la atención médica universal se convirtió nuevamente en tema de discusión, y fue aplastado. Hoy, 15 años después, está nuevamente sobre la mesa. ¿Pero por qué?
En este país, de acuerdo a la National Coalition on Health Care (Coalición Nacional para la Atención a la Salud), 47 millones de estadounidenses no tenía seguro de salud en 2005. Los ciudadanos estadounidenses representaban el 80% de los no asegurados y, en 2006, el 20.2% de los no asegurados eran trabajadores adultos.
Estas estadísticas ayudan a explicar el renovado interés en la atención médica universal, ya que más personas tienen esta necesidad.
Y hay más: en 1987, el 70% de los trabajadores y sus dependientes recibían seguro de salud proveniente del trabajo. En 2006, sólo el 59% estaba cubierto por su empleador. El resto está librado a encontrar su propio seguro, el cual muchas veces es muy caro, o quedar sin cobertura.
En lo que respecta al sistema nacido durante la Segunda Guerra Mundial, la carga no recae más sobre los hombros de los empleadores.
Myles Gartland, profesor asociado de economía en la Universidad Rockhurst en Kansas City, Missouri, agrega además un nuevo giro al problema. Muchas de las personas que cuentan con un seguro de salud no pueden pagar para usarlo, sostiene. Los copagos y los deducibles son muy altos.
Hilda Fuentes, directora ejecutiva del Centro de Salud Samuel U. Rodgers en Kansas City, Missouri, ve a los no asegurados y subasegurados todos los días ya que concurren a su servicio, utilizando la sala de emergencias para obtener la atención primaria. Con recortes en Medicaid, que proporciona cobertura de salud para los pobres financiada por el gobierno, más personas están siendo forzadas a buscar ayuda en instituciones de protección como el Samuel U. Rodgers.
“Estarían mejor atendidos en un consultorio o en un centro de salud comunitario”, dijo Fuentes de sus pacientes, que con frecuencia llegan con dolencias que pudieron ser evitadas con la atención médica regular. “Estamos al máximo de nuestra capacidad. Esto implica una presión financiera muy grande sobre los proveedores”.
Claramente, el sistema de cobertura de atención médica se aproxima a su punto crítico, y para mucha gente, ya lo alcanzó hace tiempo. La única pregunta es hacia dónde ir ahora.
Los sistemas de atención médica universal del Reino Unido y Canadá, así como de otros países, son frecuentemente mostrados como modelos para los Estados Unidos. Sin embargo, tanto como los estadounidenses necesitan ayuda con su cobertura, Gartland advierte sobre los riesgos de apresurarse a adoptar otro sistema de forma general.
Estados Unidos ha seguido un camino diferente al de otros países cuando se trata de cobertura de salud, dijo Gartland. Será muy difícil romper con el modelo que se apoya en el empleador y transitar hacia un sistema financiado por el gobierno. Los nuevos sistemas no serán como en Canadá o el Reino Unido, donde el gobierno maneja todo. Probablemente, será una mezcla de financiación gubernamental y privada, con participación obligatoria.
Los políticos estadounidenses están mirando también hacia Francia para encontrar una posible solución. En dicho país, los trabajadores, los empleadores y el gobierno comparten la responsabilidad de financiar la atención médica universal. La mayoría de los médicos trabaja en grupos privados, no para el gobierno, y muchos hospitales son privados. La Organización Mundial de la Salud ubica al sistema francés en el puesto número 1 por proporcionar el mejor servicio general de atención a la salud.
Muchos, si no la mayoría de los estadounidenses, comparan su sistema de atención médica universal con el británico o el canadiense. Los cuales son completamente gubernamentales, con un único pagador que acarrea el estigma de “medicina socializada” con todas sus ineficiencias, demoras y falta de compasión. Obviamente, hay otras alternativas, pero podrían fracasar sólo por la forma en que los estadounidenses miran la atención a la salud.
Como explica Gartland, Estados Unidos no solamente se encontró con un sistema financiado por los empleadores de forma accidental, con todos sus problemas, sino que sus ciudadanos han recorrido un camino de excesivas expectativas.
“Los estadounidenses esperan los últimos y mejores medicamentos y pruebas”, sostiene Gartland. “Queremos acceder a los mejores especialistas en el momento que queramos con un pequeño o ningún costo por los productos y servicios”.
Estas expectativas contribuyen de manera importante al alto costo de la atención a la salud, y la atención médica universal no puede arreglar el problema de los disparados costos. Para decirlo sencillamente, ningún sistema puede mantenerse con los elevados costos de la atención a la salud en los EE.UU. Hasta que no se encuentre una solución a este apremiante tema, es poco probable que repartir las responsabilidades de financiación, o cualquier otra “solución”, funcionen.
Para obtener más información sobre la atención médica universal puede ponerse en contacto con
- The National Coalition on Health Care, 1200 G Street, NW, Suite 750, Washington, DC 20005 o llame al 202-638-7151
- Missouri Department of Health & Senior Services, P.O. Box 570, Jefferson City, Missouri 65102; teléfono: 573-751-6400.
- Kansas Department of Health and Environment, 1000 SW Jackson, Topeka, KS 66612; teléfono: 785-296-1500.
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